jueves, 3 de mayo de 2012

Pensando en voz alta

Con el colega David Vargas en octubre del 2001 cuando fuimos distinguidos por el CPDP

Círculo de Periodistas Deportivos del Perú...¿hacia adonde va?

Cuando me inicié en el periodismo deportivo en 1976, además de sentir orgullo de comenzar en esta noble  profesión, mi mayor alegría fue obtener a los pocos meses mi carnet del Círculo de Periodistas Deportivos del Perú. Llegar a pertenecer a esta importante institución fue motivo de satisfacción porque comencé a relacionarme con personajes importantes del periodismo deportivo. Don Guillermo Alcántara Torres era su presidente y el local institucional quedaba en el jirón de la Unión, cuadra 5 en la conocida calle Espaderos.

Mi vinculación con la radio y los deportes se inició a fines de 1975 en que me acerqué a pedir una oportunidad de trabajo al programa "Gooolazo" de Radio Central. Antes de hablar con el director del espacio don Bruno Espósito, conocido en ese entonces por su labor en el canal 4 de Tv., fui recibido por Gabriel Mur, comentarista que fungía de coordinador de esa producción. Me presentó a algunos integrantes como Jacinto Chusing, Óscar Vásquez y Pablo Livia, quienes me animaron a acudir a la emisora en las horas que estuvieran al aire "para que vayas aprendiendo".

Como todo chiquillo, ya que tenía 15 años, pregunté al señor Mur cómo ingresaban a los estadios y me respondió que lo hacían con su carnet del Círculo de Periodistas Deportivos del Perú. Mi curiosidad era tan grande, que le pedí me mostrara ese documento y a los pocos segundos, Gabriel sacó la billetera de uno de sus bolsillos y me enseñó una credencial de color azul, que tenía bien visible en forma diagonal y en color rojo el año 1975 y además llevaba varios sellos, uno de ellos sobre la fotografía. "¡Asu!, fue lo primero que dije, ¿cuándo podré tener yo uno igual?, le pregunté". Debes esperar por lo menos unos 6 meses fue su respuesta. Me explicó que el Círculo emitía 3 tipos de carnet, el "A" para los periodistas profesionales de trayectoria, con experiencia internacional, el "B", para los aspirantes a socios, y el "C" que era especial para los locutores comerciales y los técnicos de los programas deportivos de radio.

Como un buen orientador, Gabriel Mur me explicó que él recién se había afiliado en el 75 y por ello le habían dado el carnet de la categoría "C", y que para el año siguiente le otorgarían el de periodista. "Tu eres principiante y te van a dar el carnet que se le da a los técnicos, el siguiente año el de aspirante y el 78 el de periodista", fue lo que me dijo. Oficialmente me incorporé a "Gooolazo" de Radio Central en febrero del 76, y a los pocos meses, en abril exactamente, me pidieron dos fotos tamaño carnet. "Es para tramitarte tu carnet del Círculo y además debes llenar una cédula de inscripción", me dijeron una noche antes de ingresar al programa.

Los meses pasaron y seguía en espera del tan ansiado carnet. Por una "travesura" que hice me tuve que alejar de "Gooolazo" dos meses después, y pasé a formar parte de un programa llamado "Olímpico", que estuvo poco tiempo en el aire por Radio San Isidro. En setiembre de ese año, gracias al colega Alberto Torres Vásquez, a quien conocí en el programa del señor Espósito, me enteré que había un espacio donde estaban necesitando personal. Fue así que ingresé a "Panorama Deportivo", que era dirigido por Antonio Cárdenas Dávalos. Como ya había vuelto a la actividad periodística, volví a pensar en mi carnet del CPDP. Consulté a mis antiguos compañeros si ya habían recogido ese importante documento. Me comuniqué con Gabriel Mur y con Pedrito Cruz, quienes me dijeron que ya lo tenían y que lo estaban usando para ingresar a los estadios.

Mi ingrata sorpresa fue al llegar al local del Círculo. Luego de saludar a la secretaria, una señora llamada Edith, me identifiqué y le manifesté que había ido por mi carnet. Me preguntó en qué relación figuraba y le dije que en la de "Gooolazo" de Radio Central. Comprobó ello, y de inmediato lo empezó a buscar. Los minutos pasaron y nada. Buscaba y rebuscaba, revisaba uno por uno los carnets con foto y los que no la tenían. De todas las categorías. Al cabo de un rato, exclamó "¡ya se dónde puede estar!", y se dirigió hacia un ambiente del fondo donde estaban unos carnets. "Estos son los que han sido observados por el fiscal el señor Maraví y por el doctor José Quelopana", me dijo. Sacó una caja con más de 100 carnets que estaban rotos, debido a que habían sido observados. Y entre ellos estaba el mío. "¿Y ahora que hago señorita?, le pregunté". Su respuesta fue "búsquelo al señor Maraví en Radio Unión". Así apenado me retiré del local del gremio, lamentando el haberme demorado en ir a retirar mi carnet. En la puerta me encontré con el colega Esteban Soriano, quien me expresó su solidaridad por lo que me había pasado. También Alberto Torres, con quien me comuniqué telefónicamente horas más tarde, tuvo el mismo gesto y me ofreció su apoyo ante los directivos, al igual que Pedro Cruz, quien me animó diciéndome: "no es un favor el que te den carnet, tú te lo has ganado, así que debes insistir".

El tiempo seguía avanzando y yo sin mi tan anhelado carnet. ¡Era el único documento que los controladores reconocían o aceptaban para poder ingresar a los escenarios!. Excepcionalmente, podíamos hacerlo con las relaciones del personal (listas) que los espacios deportivos radiales mandaban a la Asociación de Fútbol, entidad que las visaba y las entregaba en los días de los partidos a los encargados del control en las puertas 4 ó 5 del Estadio Nacional o del Alianza Lima, donde estaban los recordados señores Vignolo, Álvarez, Gálvez y Oxley, también don Mario Tuesta o el "negro" Fernández. Unos caballeros que hoy extrañamos.

En uno de los días de ingreso al Nacional, coincidí en el ascensor con don Guillermo Alcántara, presidente del Círculo, con quien tuve el honor de trabajar en "Gooolazo". Rápidamente le conté mi problema. Me preguntó en que plantel estaba. Le respondí que en "Panorama Deportivo" de Radio San Isidro, por lo que me dijo que lo busque en el local para remediar el asunto. Un martes por la tarde me acerque nuevamente al CPDP. Era cerca de las 5:00 p.m. Allí estaban don Guillermo, el Fiscal y la secretaria. Conversé con los dos directivos más importantes de la institución. Raúl Maraví le pidió a la Sra. Edith que le entregue la caja donde estaban los carnets rotos. Pude ver el mío. Me habían emitido el del tipo "A", color verde, ¡el de periodista profesional!, pude ver mi nombre, sólo habían puesto CARLOS CASTRO, mi foto con un sello, y hasta mi número de asociado que era el 277.

Pero estaba roto en 4 partes. "Ya no se puede hacer nada", me señaló Maraví, al mismo tiempo que me recomendaba hacer una solicitud de duplicado de carnet. Al verme con cara de mocoso, me preguntó cuántos años tenía. "15" le contesté. "No se te puede otorgar carnet, Nuestros Estatutos no contemplan emitir carnet a menores. Imposible. Por tu edad hay mayor argumento para haberte observado", fueron sus tajantes palabras. Yo le dije que a los que recién se inician les daban el de categoría "C". "Desde este año ya no estamos dando esos carnets para los técnicos o locutores comerciales. Ésta es una institución de periodistas deportivos. No tenemos nada que ver con los señores que hacen esa labor en las radios. El INRED ha ofrecido extenderles un carnet. En todo caso podrías tramitar ese", me aclaró. De todas maneras, la suerte estuvo conmigo. Don Guillermo le dijo que me conocía, le habló que tenía condiciones para periodista deportivo y que excepcionalmente se me podría considerar para el carnet tipo "B". Y así fueron las cosas. Hice el pago respectivo, 600 soles oro de entonces, entregué otra foto, y a esperar.

El mes de noviembre fue especial para mi. No recuerdo exactamente el día. Pero antes de la quincena ya tenía mi carnet del Círculo de Periodistas Deportivos del Perú. Luego de recogerlo, no me cansaba de mirarlo. Era de color blanco. En el anverso en la parte superior decía Círculo de Periodistas Deportivos del Perú Categoría "B" y debajo mi nombre completo (aunque me pusieron MALLA en vez de Maya, mi apellido materno). En la parte central decía en mayúsculas "SOCIO PROVISIONAL", luego el número de registro, y debajo la indicación "Valido para el Libre Ingreso a todos los Espectáculos Deportivos que se realicen en el país".  Al costado izquierdo estaba pegada mi fotografía que llevaba el sello del INRED (Instituto Nacional de Recreación, Educación Física y Deportes), y en la parte inferior las firmas y sellos del jefe de esa institución y del presidente del CPDP, sin olvidar que en la parte central bien visible y diagonalmente figuraba en color rojo "1976". En el reverso, el escudo del Círculo y una línea punteada que la secretaria llenó con el número del recibo con el que pagué las cuotas del año, y en la zona inferior estaba escrito "Carnet tipo "B", válido para el año 1976". En el trayecto a mi domicilio de Balconcillo pasé por un fotoestudio y lo hice enmicar. Ese fue mi primer carnet, el cual mostraba orgulloso cuando me tocaba ir a los estadios para hacer alguna cobertura periodística.

Con ese carnet pude ingresar a todos los espectáculos deportivos durante varios meses. Recuerdo que en el verano de 1977 acudí a los sudamericanos de vóley y básquetbol femenino en el Coliseo Amauta, a los partidos de las eliminatorias al mundial de Argentina 78 ante Chile y Ecuador en el Estadio Nacional, a los encuentros del Sport Boys y Unión Huaral por la Copa Libertadores ante equipos venezolanos, a la pelea de boxeo entre Marcelo Quiñones y el argentino Hugo Pastor Corro, y a muchos otros eventos. El Círculo de Periodistas Deportivos del Perú tenía una gran importancia dentro del aspecto deportivo nacional y sus credenciales eran respetadas por todos, controladores de las puertas de acceso, dirigentes, deportistas, la policía nacional, etc.

Los años han pasado y con mucha pena, he visto descender al CPDP. No puedo precisar el año, pero desde la década del 90, en que la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional intentó emitir una acreditación para el personal técnico de televisión y radio, así como para los periodistas que no pertenecían al Circulo, es que empezó a perder importancia y consideraciones de parte de las autoridades deportivas. En 1988, dentro de la Ley General del Deporte, se consideró al carnet del Círculo de Periodistas Deportivos del Perú como "Único documento oficial para el ingreso a los espectáculos deportivos que se realicen en el país", pero aquello fue letra muerta. El mismo IPD (Instituto Peruano del Deporte) posteriormente a través de una Resolución, consideraba también como válidos para ingresar a los eventos a los carnets de las empresas periodísticas debidamente reconocidas. Y fue así, que las acreditaciones de los diarios, programas deportivos radiales, televisoras y revistas, servían para poder entrar a los escenarios deportivos.

Nuestro desinterés por mantener la buena imagen del CPDP, originó que desde el inicio de la década pasada, la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional extienda una Autorización especial a los hombres de prensa para el libre ingreso a los encuentros del campeonato Descentralizado, siendo este documento de mayor o mejor consideración de parte de los controladores en las puertas de acceso y por las autoridades que permiten dentro de los recintos deportivos ingresar a la zona técnica. Cuando un periodista se identifica con el carnet actualizado del Círculo le hacen  problemas. Y eso que las Bases del Torneo Descentralizado en el capitulo relacionado a los medios de comunicación, señalan que "tienen validez para el ingreso, las autorizaciones emitidas por la ADFP o el carnet vigente expedido para el año respectivo por el Círculo de Periodistas Deportivos del Perú". Además de ello, los clubes de fútbol de la ADFP emiten en forma limitada unas "Credenciales de Prensa" cuando se trata de partidos trascendentales como un Alianza vs. "U", por ejemplo, para la Copa Libertadores, y para cotejos especiales, como la despedida del futbolista Roberto "Chorrillano" Palacios, ocurrida hace poco.

Pero, no solamente se ha perdido importancia en el reconocimiento del carnet. También se dejaron de hacer los Cursos de Actualización Profesional que empezaron en el período de don Humberto Martinez Morosini, y que luego siguieron en las juntas directivas de Ricardo Miranda Tarrillo, Jorge Ramos de la Flor y Raúl Maraví. Ya no existe el Instituto Superior de Periodismo Deportivo "20 de Octubre", que fue abandonado a su suerte en la época de Roberto Farro, de ingrata recordación para el gremio, hasta que desapareció.

La dejadez de las últimas juntas directivas del CPDP y de nosotros los asociados, ha permitido también la formación de otro gremio periodístico en el norte del país, que con mucha habilidad dirigencial ha logrado que su carnet sea reconocido en las bases del campeonato 2012 para poder ingresar sin dificultades a los cotejos del certamen futbolístico profesional. La pregunta que me hago es: ¿qué hacemos para ayudar a levantar al Círculo de Periodistas Deportivos del Perú?. Su actual presidente es don Juan Alberto Espinoza Véliz, una buena persona a quien conozco desde hace más de 30 años. Tuvo la valentía de afrontar una dificil situación institucional y luego, en el 2007, presentar su candidatura. Salió elegido al ser lista única. Posteriormente fue reelecto por un nuevo periodo que debe culminar el próximo año.

Muchos periodistas, experimentados y jóvenes, critican o cuestionan su labor, pero no hacen nada por apoyar a la institución. Todos queremos que el CPDP vuelva a ser una entidad de puertas abiertas para sus afiliados, que retornen los cursos de actualizacíón  profesional, y las recordadas "Noches del Deporte Peruano", en la que se distinguía a los mejores deportistas del año y que se hacían en el Estadio Nacional en el intermedio de un importante partido de fútbol, o en ceremonias especiales en teatros de la capital.

En Lima hay más de 1,000 periodistas deportivos, y sólo el 10 ó el 15% pertenecen al CPDP. La actual directiva debería llamar a los antiguos periodistas para que retornen e invitar a inscribirse a los cronistas jóvenes. A través de estas líneas hago un llamado a los colegas circulistas, con carnet vigente o sin él, para que colaboren con nuestro gremio. Recuerden que nuestro lema es: "Unidos, fuertes y solidarios", y es así como debemos estar siempre.